Obesidad infantil: tratamiento y prevención

11 de noviembre de 2025
Descubre qué es la obesidad infantil, cuáles son sus principales causas y cómo pueden actuar los profesionales sanitarios en su prevención y tratamiento.
Obesidad infantil: tratamiento y prevención

En los últimos años, la obesidad infantil se ha convertido en un motivo de creciente preocupación en Brasil y en todo el mundo. Según datos recientes del Ministerio de Sanidad, el número de consultas de niños con obesidad atendidos por el Sistema Único de Salud (SUS) ha registrado un aumento significativo, casi triplicándose entre 2014 y 2024.

Se trata de un problema de salud asociado a hábitos alimenticios inadecuados, sedentarismo y factores emocionales. Además, si no se trata, la obesidad infantil puede desencadenar enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2, la hipertensión y trastornos cardiovasculares, incluso en la juventud.

En este artículo descubrirás qué caracteriza a la obesidad infantil, por qué se produce, cuáles son sus consecuencias y cómo pueden contribuir los profesionales sanitarios a prevenir y tratar esta afección.

¿Qué es la obesidad infantil y cómo se diagnostica?

La obesidad infantil es una afección caracterizada por la acumulación excesiva de grasa corporal que puede comprometer la salud física y emocional del niño. Hasta hace unos años, el diagnóstico se basaba en la relación entre el peso y la estatura, calculada mediante el Índice de Masa Corporal (IMC).

En el caso de los niños y adolescentes, el IMC se interpretaba de acuerdo con las curvas de crecimiento y los percentiles específicos para cada edad y sexo. Así, las evaluaciones utilizaban esta información para identificar casos de sobrepeso u obesidad, teniendo en cuenta el desarrollo esperado para cada grupo de edad.

Por ejemplo, un percentil superior al 97 indicaba un caso de sobrepeso. Del mismo modo, cuando el niño presentaba un percentil inferior al 3, se consideraba un caso de bajo peso e incluso de riesgo nutricional. 

Sin embargo, en los últimos años, investigadores y profesionales de la salud han comenzado a cuestionar la utilidad y la precisión de este método para el diagnóstico de la obesidad, sobre todo porque lo consideran simplista a la hora de analizar individualmente a cada paciente. Por este motivo, los estudios más recientes han comenzado a buscar alternativas al IMC que puedan indicar con mayor precisión el índice de grasa corporal. 

Este cambio era necesario, ya que el IMC no era capaz de distinguir, por ejemplo, entre grasa y masa magra. Otro aspecto señalado era que el IMC no tenía en cuenta datos como el sexo, la edad y los rasgos étnicos de cada paciente. 

El índice de masa grasa relativa (RFM), publicado en 2018 en la revista científica *Nature*, fue el método que presentó mejores resultados, evitando lo que antes se identificaba como «falsos delgados» y «falsos obesos», cuando el IMC indicaba un estado de salud o sobrepeso de forma imprecisa. 

El seguimiento regular del crecimiento infantil con el pediatra es esencial, especialmente en la atención primaria. Los profesionales sanitarios deben utilizar el RFM junto con otras evaluaciones, como los antecedentes familiares, los hábitos alimenticios, la rutina de actividad física y los análisis de laboratorio. Esta información ayuda a determinar el grado de riesgo y la necesidad de intervención en cada caso.

El diagnóstico precoz de la obesidad infantil es fundamental para evitar el desarrollo de enfermedades crónicas y promover una intervención multidisciplinar eficaz, en la que participen pediatras, endocrinólogos, nutricionistas y psicólogos, entre otros especialistas, cuando sea necesario.

Principales causas de la obesidad infantil

Las causas de la obesidad infantil pueden estar relacionadas con factores biológicos, conductuales y sociales. En algunos casos, el aumento excesivo de peso comienza ya durante el embarazo, especialmente cuando hay casos de obesidad materna o diabetes gestacional, que pueden influir en el metabolismo y el desarrollo del bebé.

Según el Ministerio de Sanidad, la interrupción repentina o precoz de la lactancia materna y una introducción inadecuada de la alimentación, con alimentos ultraprocesados, también pueden contribuir a la obesidad infantil. Además, los datos confirman que el aumento de los casos de obesidad infantil puede estar relacionado con cambios en el estilo de vida de las familias, teniendo en cuenta también una rutina cada vez más sedentaria. 

Comprender estas causas es esencial para que el profesional sanitario pueda actuar de forma integral en la prevención y el tratamiento. Por lo tanto, hay que tener en cuenta no solo los hábitos alimentarios, sino también todo el contexto familiar y social que influye en el comportamiento alimentario del niño.

Consecuencias de la obesidad infantil para la salud

Las consecuencias de la obesidad infantil van mucho más allá del sobrepeso. Cuando no se identifica ni se trata a tiempo, esta afección puede provocar alteraciones metabólicas significativas y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas durante la infancia o la adolescencia. Entre las principales, cabe mencionar: 

Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 se produce cuando el cuerpo no aprovecha adecuadamente la insulina que produce, lo que provoca una acumulación de glucosa en la sangre. En Brasil, este es el tipo más común de diabetes y afecta a alrededor del 90 % de las personas que padecen la enfermedad.

Hipertensión arterial

El exceso de grasa corporal, especialmente la grasa visceral, es un importante factor de riesgo para el desarrollo de la hipertensión, ya que interfiere en la regulación de la presión arterial a través de múltiples mecanismos fisiológicos.

Colesterol alto 

El colesterol alto es una afección caracterizada por el aumento de los niveles de colesterol en sangre. Cuando no se controla, puede provocar la acumulación de grasa en las arterias y elevar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio y el ictus.

Tratamiento y prevención 

El tratamiento de la obesidad implica un enfoque interdisciplinar, que requiere cambios en los hábitos alimenticios, la práctica regular de actividad física y un seguimiento médico continuo. De este modo, uno de los principales ejes del tratamiento es la reeducación alimentaria, dando prioridad a los alimentos naturales y reduciendo el consumo de productos ultraprocesados. Además, la práctica de ejercicio físico contribuye a mejorar el metabolismo, la composición corporal y la salud cardiovascular.

El Ministerio de Sanidad subraya la importancia de una alimentación equilibrada y de la práctica regular de actividad física como pilares fundamentales para evitar el sobrepeso. En este contexto, la Guía Alimentaria para Niños Brasileños Menores de 2 Años puede ayudar a las familias, ofreciendo consejos prácticos sobre cómo introducir y mantener una alimentación saludable en los primeros años de vida. Por supuesto, sin descartar el seguimiento por parte de un nutricionista o un pediatra.

En los casos más graves, el médico puede recomendar el uso de medicamentos para controlar el peso o, en situaciones específicas y cuidadosamente evaluadas, procedimientos quirúrgicos. No obstante, el objetivo principal debe ser siempre la adopción de un estilo de vida saludable y sostenible. 

La información utilizada para la elaboración de este artículo se ha obtenido del material «Salud infantil: seguimiento del crecimiento y el desarrollo infantil» y otros materiales del Ministerio de Sanidad, actualizados hasta la fecha de publicación y sujetos a modificaciones.

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