¿Por qué están aumentando los casos de diabetes tipo 1 en niños en todo el mundo?

11 de noviembre de 2025
Descubre por qué están aumentando los casos de diabetes tipo 1 infantil, cuáles son los principales síntomas y factores de riesgo, y cómo prevenirla.
¿Por qué están aumentando los casos de diabetes tipo 1 en niños en todo el mundo?

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que impide que el páncreas produzca insulina, la hormona responsable del control de la glucosa en sangre. Aunque todavía no existe una cura ni se conocen medidas preventivas, un tratamiento adecuado puede garantizar la calidad de vida y evitar complicaciones graves, como enfermedades renales, cardíacas y oculares.

Sin embargo, el número de niños y adolescentes con diabetes tipo 1 ha aumentado de forma preocupante tanto en Brasil como en el resto del mundo. Según el Atlas de la Diabetes de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), alrededor de 92 300 jóvenes brasileños viven con esta enfermedad. Este aumento, observado en las últimas décadas, refuerza la necesidad de prestar mayor atención a los síntomas, al diagnóstico precoz y al seguimiento continuo.

En este artículo, comprenderás por qué han aumentado los casos de diabetes tipo 1 en niños, cuáles son los principales síntomas y factores de riesgo, y cómo es posible prevenir y controlar la enfermedad.

¿Qué es la diabetes tipo 1?

La diabetes tipo 1 es una de las diversas manifestaciones de la diabetes mellitus, caracterizada por la destrucción de las células beta pancreáticas, responsables de la producción y secreción de insulina. Sin insulina, la glucosa se acumula en la sangre, provocando hiperglucemia y, a largo plazo, una serie de complicaciones metabólicas.

A diferencia de la diabetes tipo 2, la diabetes tipo 1 está causada por factores genéticos e inmunológicos, y no se puede prevenir, ya que está relacionada con una afección crónica y hereditaria. Según el Ministerio de Sanidad, esta variante de la diabetes alcanza su pico de incidencia en niños de entre 10 y 14 años, siendo menos frecuente en adultos, aunque también puede manifestarse en la edad adulta.

¿A qué se debe el aumento de los casos de diabetes tipo 1 en los niños? 

Según la información difundida por la Sociedad Brasileña de Diabetes (SBD), en las últimas tres décadas, la incidencia de la diabetes tipo 1 ha aumentado del 3 % al 4 %. Sin embargo, aunque se han asociado diversos factores a la diabetes tipo 1, ninguno puede considerarse responsable directo del aumento del número de casos en los últimos años. Según la vicepresidenta de la SBD, los datos solo sugieren la influencia de factores ambientales. 

La gran cuestión que se esconde tras estas cifras, que prevén unos 17,4 millones de casos solo entre niños y adolescentes de todo el mundo hasta 2040, es que, al tratarse de una enfermedad autoinmune con desencadenantes complejos y multifactoriales, la diabetes tipo 1 no tiene una prevención conocida. Es decir, hasta el momento, no es posible frenar este aumento de las tasas mundiales de la enfermedad. 

Sin embargo, reconocer precozmente los signos clínicos e iniciar el tratamiento adecuado es esencial para controlar los niveles de glucosa en sangre y evitar complicaciones. De este modo, se reduce el impacto de la enfermedad en el día a día de los pacientes.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico precoz de la diabetes tipo 1 es fundamental para evitar complicaciones graves y reducir el riesgo de cetoacidosis diabética, una afección en la que, debido a la falta de glucosa, las células comienzan a descomponerse y a producir compuestos denominados cetonas para generar energía. Aunque este mecanismo de defensa proporciona la energía que el cuerpo necesita, también hace que la sangre se vuelva más ácida. Este cuadro puede manifestarse incluso antes del diagnóstico de la diabetes y, si no se trata, puede provocar un coma y, en casos extremos, la muerte.

Por este motivo, el diagnóstico precoz de la diabetes tipo 1 es fundamental. Entre los principales síntomas de la diabetes tipo 1 se encuentran: 

  • Sed excesiva;
  • Aumento del apetito;
  • Pérdida de peso inexplicable;
  • Necesidad frecuente de orinar;
  • Cansancio constante.

El tratamiento de la diabetes tipo 1 se basa en la reposición de insulina, ya que el páncreas deja de producir esta hormona. Por ello, el paciente se inyecta la insulina directamente en la capa de células adiposas, justo debajo de la piel. Preferiblemente en el abdomen, los muslos, los brazos, la zona de la cintura o los glúteos. El tratamiento debe ajustar la insulinoterapia de forma individualizada, teniendo en cuenta la edad, los hábitos y la respuesta metabólica de cada paciente.

Además, la monitorización constante de la glucosa es una parte esencial del cuidado. Para ello, el paciente debe utilizar un medidor de glucosa, un dispositivo capaz de medir con precisión la concentración de glucosa en sangre a lo largo del día.

El control adecuado de la diabetes tipo 1 exige compromiso y un seguimiento médico continuo para garantizar la calidad de vida y el bienestar. Cuando el diagnóstico se realiza de forma precoz y el paciente sigue correctamente el tratamiento, consigue evitar complicaciones y mantener la glucemia dentro de los niveles ideales.

Más allá de una rutina de cuidados, el tratamiento supone autonomía y prevención, lo que refuerza la importancia de la información y el seguimiento especializado para que los niños, adolescentes y adultos con diabetes tipo 1 puedan vivir sin que la enfermedad afecte de forma significativa a su día a día.

La información utilizada para la elaboración de este artículo procede de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), está actualizada a la fecha de publicación y está sujeta a modificaciones.

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