Del molde al algoritmo: cómo la inteligencia artificial está transformando la odontología
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Del molde al algoritmo: cómo la inteligencia artificial está transformando la odontología
Las herramientas digitales pueden ayudar a los dentistas a determinar el color de los dientes, analizar imágenes y predecir protocolos de mantenimiento personalizados, pero los expertos advierten de que la precisión digital no sustituye al ojo humano
La transformación digital ya ha llegado a la consulta dental, y no solo sirve para agilizar las citas o organizar los historiales clínicos. Gracias a la inteligencia artificial, los escáneres intraorales, los programas de planificación en 3D y los sistemas de análisis de imágenes, los dentistas están cambiando la forma de diagnosticar, planificar y llevar a cabo los tratamientos. Esta tendencia promete mayor precisión y previsibilidad, pero también plantea una cuestión importante: ¿hasta dónde puede llegar la tecnología en materia de salud?
Para el profesor e investigador de la Facultad São Leopoldo Mandic, el Dr. André Pelegrine, la IA ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta concreta. Esta visión se ve corroborada por estudios recientes, como una revisión descriptiva publicada en Bioengineering, que señala que la IA impregna hoy en día todas las disciplinas de la odontología, desde la odontopediatría hasta la prótesis. Está presente, por ejemplo, en programas de CAD-CAM (diseño y fabricación asistidos por ordenador) y en aplicaciones de la ortodoncia moderna, con un impacto directo en la rutina clínica.
Uno de los avances más evidentes, según él, se encuentra en la interpretación de imágenes y en la determinación del color. El artículo científico destaca que el uso de redes neuronales convolucionales (CNN) ha elevado el diagnóstico por imagen a otro nivel, permitiendo la detección precoz de caries, lesiones periapicales y pérdida ósea con una precisión que, a menudo, supera al análisis visual por sí solo. «La IA percibe más colores que el ojo humano, por lo que puede ayudar a detectar diferencias sutiles en las pruebas de imagen, además de ofrecer mayor precisión a la hora de determinar el color adecuado para los dientes», destaca el profesor.
De la mano del cirujano al «GPS» quirúrgico
En el ámbito de los implantes, la tecnología también está cambiando la lógica de las intervenciones quirúrgicas. Según el Dr. André, hoy en día coexisten diferentes niveles de sofisticación técnica, desde el procedimiento tradicional hasta la navegación en tiempo real. «Antes, la cirugía se realizaba totalmente a mano alzada, y el profesional dependía mucho más del sentido común y de la destreza. En cambio, en la cirugía guiada restrictiva, el estándar que seguimos hoy en día, el cirujano trabaja con guías y anillos que fijan la posición de la fresa y aportan mayor precisión», explica Pelegrine. Añade que la cirugía por navegación representa el siguiente paso: «Funciona como un GPS en tiempo real. El cirujano visualiza en el monitor el movimiento de la fresa en tiempo real en el interior del tejido óseo (en la tomografía digitalizada) mientras opera, lo que permite ajustes dinámicos y precisos durante la intervención», afirma.
«La cirugía robótica quizá sea el próximo gran avance, pero aún se encuentra en una fase inicial y está lejos de ser una práctica habitual en Brasil, sobre todo por su elevado coste y por la complejidad que conlleva», señala.
La tecnología también ha sido una aliada en la prevención. Los ejemplos citados en el artículo técnico muestran el éxito de los algoritmos de aprendizaje profundo en la identificación de la placa bacteriana en los dientes de leche, lo que ayuda a los dentistas a clasificar a los pacientes infantiles en diferentes grupos de riesgo. En la práctica, esto allana el camino hacia una odontología más personalizada desde la infancia.
La consulta del futuro
Si bien la inteligencia artificial amplía la capacidad técnica de la consulta, también aumenta la responsabilidad del profesional. Para el especialista, el avance tecnológico no reduce la importancia de la formación clásica del odontólogo, sino que, por el contrario, hace que esos conocimientos sean aún más indispensables.
«La alta tecnología, si se descuida la ciencia básica, es la receta para la frustración. El cirujano dental del futuro debe haber superado la curva de aprendizaje para saber actuar de diferentes maneras. La tecnología no siempre podrá utilizarse en todas las situaciones y el profesional del futuro seguirá necesitando la formación clásica que le ayudará a tomar la mejor decisión y a adoptar la mejor conducta clínica en diferentes escenarios», afirma.
A pesar del entusiasmo que suscitan las nuevas herramientas, el Dr. Pelegrine llama la atención sobre un punto decisivo: la inteligencia artificial funciona a partir de patrones, datos acumulados e información previamente registrada. Esto la convierte en una aliada poderosa para interpretar situaciones ya conocidas, pero no necesariamente para señalar caminos realmente inéditos en la ciencia.
La inteligencia artificial tiende a redefinir el papel del dentista en la consulta: menos centrado en tareas repetitivas y más orientado a la interpretación crítica, la toma de decisiones y la atención personalizada. En un panorama cada vez más digital, el factor diferenciador seguirá siendo la capacidad humana para evaluar el contexto, comprender las particularidades y transformar los datos en prácticas seguras y éticas. En la odontología del futuro, la tecnología puede incluso aumentar la precisión, pero será la visión clínica la que seguirá dando sentido al tratamiento.
Acerca de São Leopoldo Mandic
Considerada, durante 15 años consecutivos, una de las diez mejores instituciones de enseñanza superior del país según el Índice General de Cursos (IGC) del MEC, la Facultad São Leopoldo Mandic, de Campinas, cuenta en su cuerpo docente con profesores doctores con una amplia producción científica, formados en las mejores instituciones educativas de Brasil y del extranjero. Dotada de laboratorios de última generación, clínicas odontológicas completas y entornos de prácticas en hospitales y centros de atención primaria concertados, la institución ofrece a los estudiantes experiencia práctica en los estudios de Odontología y Medicina desde el primer curso, así como actividades de investigación y prestación de servicios comunitarios. Dispone de laboratorios de simulación realista, recursos modernos para el diagnóstico y la formación, y un centro de innovación, que están al servicio de los programas de grado y posgrado. También cuenta con proyectos de extensión como el «Barco da Saúde», que lleva la atención médica y odontológica a las comunidades desfavorecidas. La Facultad São Leopoldo Mandic forma parte del Grupo Mandic, que cuenta con otras nueve unidades de posgrado repartidas por todo el país y una en Portugal. También forman parte del Grupo otras tres facultades de grado en Medicina, situadas en las ciudades de Araras (SP), Limeira (SP) y la Facultad de Medicina del Sertão (FMS) en Arcoverde (PE).
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