Las enfermedades oftalmológicas, o enfermedades oculares, pueden estar provocadas por diversos factores, desde cuestiones genéticas y hábitos de vida hasta influencias externas. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023, alrededor de 285 millones de personas en todo el mundo padecían algún tipo de discapacidad visual, y entre el 60 % y el 80 % de los casos podrían evitarse o ya cuentan con un tratamiento disponible.
Hoy en día, según un metaanálisis realizado por la Revista Brasileña de Oftalmología, los datos indican que esta cifra podría aumentar aún más en los próximos años, debido al incremento de los errores de refracción no tratados, cada vez más comunes entre niños y adolescentes, sobre todo a causa del mayor uso de pantallas y la reducción de la exposición a la luz natural.
En este artículo, descubrirás cuáles son los principales errores de refracción que afectan a niños y adolescentes, sus riesgos y cómo se pueden prevenir según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Consejo Brasileño de Oftalmología (CBO).
¿Qué son los errores de refracción?
La refracción es el fenómeno por el cual un haz de luz atraviesa las estructuras del globo ocular hasta llegar a la retina, donde se transforma en una imagen que se envía al cerebro. Hablamos de error de refracción, o vicio de refracción, cuando ese haz de luz no alcanza la retina con nitidez, lo que provoca distorsiones en las imágenes enviadas al cerebro.
Así, entre los errores de refracción más comunes, podemos destacar:
Miopía
Error de refracción causado por un «alargamiento» del globo ocular, que altera la forma en que los haces de luz llegan a la retina. La miopía provoca dificultad para ver con nitidez los objetos lejanos.
Hipermetropía
A diferencia de la miopía, la hipermetropía hace que la visión de los objetos cercanos sea menos nítida que la de los objetos lejanos. Normalmente, se produce cuando el ojo es más pequeño de lo habitual, lo que afecta a la forma en que el «enfoque del ojo» se ajusta para ver los objetos más cercanos.
Astigmatismo
El astigmatismo es un defecto de refracción causado por una curvatura irregular de la córnea, que forma imágenes en diferentes planos y genera distorsiones en la visión.
¿Qué impacto tienen los errores de refracción en los niños?
Durante un estudio realizado por la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) con 1.086 niños de entre 0 y 15 años, se llevaron a cabo exámenes para detectar problemas de refracción. Los resultados mostraron que el 27,3 % de los niños presentaba astigmatismo, el 14,8 % miopía y el 6,6 % hipermetropía.
Sin embargo, la gran cuestión que se esconde tras estas cifras es la falta de medidas al respecto. Muchos de estos defectos de refracción no se detectan y, mucho menos, se corrigen durante la infancia, lo que agrava el problema.
El tratamiento precoz de los errores de refracción evita que los casos leves evolucionen y se agraven hasta la edad adulta. Además, con la intervención adecuada —en la mayoría de los casos mediante lentes correctoras— es posible evitar grandes repercusiones en la rutina de los niños en edad escolar.
¿Qué se debe hacer?
La recomendación del Consejo Brasileño de Oftalmología es que las familias consideren la salud ocular de los niños como una prioridad, procurando identificar posibles problemas oftalmológicos e iniciando un tratamiento precoz.
Aunque resulten alarmantes, los errores de refracción no son las únicas afecciones oculares que pueden manifestarse en los niños. Otros cuadros clínicos más graves, como las enfermedades congénitas, pueden aparecer ya en los primeros años de vida. El diagnóstico y el tratamiento precoces evitan que estas afecciones se agraven.
Por lo tanto, se recomienda que las familias realicen un examen oftalmológico entre los primeros 6 meses y los 6 años de vida del niño, periodo en el que se desarrolla la visión. La consulta debe llevarla a cabo un oftalmólogo pediátrico, especialista en el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de los problemas oculares que se manifiestan en los niños.
Para obtener más información sobre este tema, el Consejo y la Sociedad Brasileña de Oftalmología han puesto a disposición la «Guía de salud ocular en la infancia», que ofrece orientaciones, cuidados y señales de alerta para los padres y tutores.






