Aunque se conoce popularmente como alcoholismo, el término correcto para referirse a este trastorno es «trastorno por consumo de alcohol», denominación adoptada por los principales manuales de diagnóstico y por la comunidad científica.
El trastorno por consumo de alcohol es una afección que va más allá del consumo social de bebidas alcohólicas. Implica patrones de consumo persistentes y problemáticos, capaces de comprometer la salud física y mental, las relaciones interpersonales y el rendimiento profesional. Aun así, el tema sigue rodeado de estigmas e interpretaciones erróneas, lo que dificulta tanto el reconocimiento del problema como la búsqueda de ayuda especializada.
En este artículo, comprenderás qué es el trastorno por consumo de alcohol, cómo se manifiesta y cuáles son las pautas adecuadas para su tratamiento. Además, a lo largo del texto contamos con las aclaraciones de la Dra. Renata Rigacci Abdalla, psiquiatra y coordinadora del curso de posgrado médico de São Leopoldo Mandic, quien aporta una perspectiva clínica y especializada sobre el tema.
¿Qué es el trastorno por consumo de alcohol?
Este trastorno se caracteriza por un patrón de consumo de alcohol que incluye el consumo excesivo, además de signos de tolerancia y abstinencia. La pérdida de control sobre el consumo de bebidas alcohólicas, cuando no se trata a tiempo, puede acarrear consecuencias físicas, sociales y laborales.
En una entrevista, la Dra. Renata Rigacci Abdalla destaca los efectos físicos que puede acarrear el trastorno por consumo de alcohol.
«El consumo de alcohol está relacionado con numerosas enfermedades físicas, como neoplasias, enfermedades hepáticas y afecciones cardiovasculares, pero también con problemas de salud mental. Por lo tanto, el consumo de alcohol está relacionado con la depresión, la ansiedad y la participación en conductas de riesgo».
¿Cuáles son las causas del trastorno por consumo de alcohol?
El trastorno por consumo de alcohol puede afectar a cualquier persona, independientemente de su género, raza o edad, y sus causas no están del todo claras. En general, muchas personas con un cuadro de abuso de alcohol presentan ciertos rasgos de personalidad, como timidez, soledad, hostilidad e impulsividad autodestructiva. Además, es habitual que presenten cuadros de depresión y otras adicciones.
También deben tenerse en cuenta factores sociales, como la cultura y la educación durante la infancia, que influyen directamente en los patrones de consumo y en el comportamiento tras la ingesta de alcohol. A ello se suman los factores genéticos, que desempeñan un papel relevante en el desarrollo del trastorno. Según los Manuales MSD, hay pruebas de que el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias es entre un 45 % y un 65 % mayor debido a factores genéticos. Estas personas, además, pueden presentar una mayor resistencia a la intoxicación.
Signos y síntomas del trastorno
Normalmente, la intoxicación alcohólica frecuente presenta signos claros, a menudo evidentes. Aun así, es habitual que las personas del entorno identifiquen el problema incluso antes que el propio paciente.
Una persona que padece un trastorno por consumo de alcohol empieza a sufrir mermas en su capacidad para socializar y trabajar, lo que puede dar lugar a la pérdida del empleo y a relaciones debilitadas o frustradas.
Además, la persona se vuelve más propensa a sufrir y provocar accidentes debido a la intoxicación. Las lesiones, por ejemplo, pueden ser cada vez más frecuentes. El paciente también puede tener problemas con la ley, siendo detenido por conducir bajo los efectos del alcohol y, en algunos casos, perdiendo el permiso de conducir.
«El alcohol está relacionado, directa e indirectamente, con muchas muertes. Podemos considerar el alcohol como un factor que aumenta las posibilidades de que esa persona se vea envuelta en conductas de riesgo, como la violencia, los accidentes de tráfico y los comportamientos suicidas. Por lo tanto, el impacto es enorme», comenta la Dra. Renata Rigacci.
Diagnóstico del trastorno por consumo de alcohol
El diagnóstico del trastorno por consumo de alcohol es predominantemente clínico y se basa en la identificación de comportamientos relacionados con los hábitos de consumo. De acuerdo con las directrices establecidas por el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 5.ª ed. – Revisión del texto (DSM-5-TR).
El manual considera que existe un trastorno por consumo de alcohol cuando el paciente presenta dos o más de los siguientes comportamientos en un periodo de 12 meses:
- Consumir cantidades mayores de alcohol o durante períodos más largos de lo inicialmente previsto;
- Deseo intenso y persistente de consumir alcohol;
- Intentos infructuosos de reducir o controlar el consumo;
- Incumplir repetidamente sus obligaciones en el trabajo, en casa o en la escuela debido al consumo de alcohol;
- Seguir consumiendo alcohol a pesar de los problemas sociales o interpersonales relacionados con su consumo;
- Dejar de lado actividades sociales, profesionales o recreativas importantes debido al consumo de alcohol;
- Consumir alcohol en situaciones que implican peligro físico;
- Mantener el consumo incluso ante la presencia de una enfermedad física o un trastorno mental causado o agravado por el alcohol;
- Tener tolerancia al alcohol;
- Presentar síntomas de abstinencia alcohólica o consumir alcohol para aliviarla.
Además, es importante que el médico esté atento a los problemas de salud relacionados con el consumo de alcohol, como las enfermedades hepáticas, incluida la cirrosis y otras afecciones relacionadas.
Tratamiento del trastorno por consumo de alcohol
El tratamiento del trastorno por consumo de alcohol varía en función de la identificación del nivel de riesgo y de la gravedad del cuadro clínico.
«El trastorno por consumo de alcohol se considera una afección crónica, pero controlable», explica la Dra. Renata Rigacci. «Por lo tanto, es necesario personalizar este tratamiento, sobre todo porque hay pacientes que no podrán volver a tener contacto con la sustancia. En otros casos, es posible que, con el tiempo, consigan consumirla de forma más controlada».
En el nivel más leve del trastorno, cuando se considera que el paciente es un bebedor de riesgo, la intervención suele comenzar con la sensibilización sobre los riesgos de que el cuadro empeore, además de la recomendación de reducir o interrumpir el consumo de alcohol.
En el segundo nivel, cuando ya existen daños más significativos relacionados con el consumo de alcohol, se recomienda la derivación a un tratamiento a través de programas de rehabilitación. En estos casos, la atención suele consistir en una combinación de psicoterapia y seguimiento médico, en el marco de un programa de rehabilitación ambulatoria.
Por último, en los casos considerados graves, especialmente cuando hay complicaciones médicas o psiquiátricas asociadas, se recomienda el tratamiento en programas de rehabilitación con ingreso hospitalario, lo que garantiza un seguimiento intensivo y multidisciplinar.
«El objetivo del tratamiento es aliviar ese sufrimiento y mitigar las repercusiones de este trastorno para que tanto el paciente como las personas de su entorno disfruten de una mejor calidad de vida», subraya Rigacci.
Cabe recordar que la terapia farmacológica también puede utilizarse en el tratamiento del trastorno por consumo de sustancias, siempre que se combine con la psicoterapia, nunca de forma aislada.
«Actualmente disponemos de tratamiento farmacológico para el trastorno por consumo de alcohol. Sin embargo, debemos abordar las comorbilidades cuando están presentes, porque sabemos que esto favorece el tratamiento del trastorno», continúa. «Pero contamos con el seguimiento psicoterapéutico, los cambios en los hábitos y el estilo de vida. En general, se trata de un tratamiento multidisciplinar a largo plazo, pero muy eficaz».
Posgrado en Psiquiatría
El trastorno por consumo de alcohol es solo una de las cuestiones que aborda la psiquiatría. Los trastornos alimentarios, las enfermedades neurodegenerativas y otros cuadros de salud mental también forman parte del ámbito de actuación de esta especialidad médica.
En el posgrado en Psiquiatría de São Leopoldo Mandic, los alumnos aprenden de forma práctica, atendiendo a pacientes reales, seleccionados de acuerdo con el plan de estudios del curso y con los contenidos abordados en clase.
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