Durante la infancia, los niños desarrollan habilidades motoras, lingüísticas y psicosociales a través de estímulos externos. Estas habilidades evolucionan progresivamente y, basándose en observaciones del desarrollo de niños considerados sanos, se han establecido los llamados "hitos del desarrollo", organizados por grupos de edad.
En otras palabras, hoy en día existen límites mínimos y máximos establecidos para que un niño adquiera ciertas habilidades. Los retrasos en alcanzar estos hitos pueden indicar la presencia de trastornos o discapacidades del desarrollo.
En este artículo, comprenderás cuáles son los hitos del desarrollo infantil y descubrirás los principales puntos de atención y cuidado que los padres deben observar.
Etapas del desarrollo neurológico infantil
La primera infancia, que abarca desde el nacimiento hasta los 6 años, es la etapa en la que el niño tiene su primer contacto con sus sentidos y se produce la maduración cerebral. Durante este periodo, adquiere progresivamente sus habilidades motoras, cognitivas y sociales.
Para ayudar a los padres y a los profesionales de la salud a observar con mayor claridad si el desarrollo de un niño se encuentra dentro del rango esperado, existen los "hitos del desarrollo". Estos hitos representan las habilidades que un niño debería adquirir durante la primera infancia y establecen un período mínimo y máximo para alcanzar cada una de ellas.
Estos hitos son:
Desarrollo de motores
Entre los 2 y 3 meses: ya pueden sostener la cabeza;
A los 4 meses: capaz de agarrar objetos;
Entre los 6 y los 7 meses: capaz de sentarse sin apoyo;
A los 10 meses: de pie;
Hasta 1 año y 4 meses: capaz de caminar sin apoyo.
Desarrollo del lenguaje
Al nacer: reaccionar a los sonidos e identificar la voz de la madre;
Entre los 2 y 3 meses: comienzan a producir sonidos vocálicos;
A los 7 meses: entienden su propio nombre y comienzan a comprender el "no";
A los 9 meses: comienzan a pronunciar sílabas;
1 año: cuando pronuncian sus primeras palabras;
3 años: ser capaz de mantener un diálogo.
Desarrollo socioemocional
A los 2 meses: sonríe en respuesta a estímulos;
A los 9 meses: muestra miedo a los extraños;
Niño de 1 año: pide y comparte juguetes
Sin embargo, al monitorear estos hitos, es importante recordar que cada niño tiene su propio ritmo y puede adquirir algunas habilidades más rápidamente que otros. Por otro lado, también es fundamental estar atentos a retrasos significativos.
¿Qué son los retrasos en el desarrollo?
El retraso del neurodesarrollo se produce cuando un niño no adquiere una habilidad específica dentro del plazo esperado. Por ejemplo, cuando un niño tarda más de lo normal en aprender a sentarse solo.
Este retraso puede deberse a factores neurológicos, como el trastorno del espectro autista (TEA) o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), por ejemplo. Otras causas incluyen factores genéticos, como el síndrome de Down, y complicaciones generales, como algunas enfermedades congénitas.
Sin embargo, contrariamente a la creencia popular, un retraso en el desarrollo neurológico no significa necesariamente que el niño tenga un trastorno. En algunos casos, el retraso en la adquisición de una habilidad específica puede deberse a la falta de estímulos externos adecuados.
esta falta de estimulación, si no se corrige, puede contribuir a la aparición de algún trastorno del desarrollo en el futuro.
Hitos del desarrollo, atención y cuidados
Sobre todo durante los primeros años de vida, es importante que los padres proporcionen una estimulación constante que ayude al niño a desarrollar sus habilidades motoras, cognitivas y sociales. Esta estimulación puede darse mediante actividades sencillas, como hablar con el niño u ofrecerle objetos para que intente sujetarlos.
Por lo tanto, el Ministerio de Salud ofrece una serie de directrices y consejos sobre cómo estimular el desarrollo de ciertas habilidades en los niños. Entre ellos, podemos mencionar:
- Desde el nacimiento hasta los 2 meses de edad: anime al niño a levantar la cabeza colocándolo boca abajo y captando su atención.
- De 6 a 9 meses: háblale al niño, cántale y usa palabras que pueda repetir. Anímale a hablar.
- Desde el año hasta el año y tres meses: anime al niño a intentar caminar solo.
- De 2 años a 2 años y 6 meses: Anime al niño a desarrollar habilidades de autocuidado. Permítale alimentarse, bañarse y vestirse solo.
Pero aún más importante que la atención de los padres son las revisiones periódicas con un pediatra. Al fin y al cabo, son los más capacitados para identificar posibles retrasos en el desarrollo y pueden analizar con mayor precisión las causas de dichos retrasos.
Además, el Ministerio de Salud también recomienda que las citas de rutina se programen de acuerdo con el siguiente horario:
- Semana 1;
- primer mes;
- segundo mes;
- cuarto mes;
- sexto mes;
- noveno mes;
- mes 12;
- mes 18;
- mes 24;
- Mes número 36.
- A partir de los 2 años, las revisiones médicas deben ser anuales y realizarse cerca del cumpleaños del niño.
Durante las revisiones rutinarias, el pediatra supervisa de cerca los hitos del desarrollo que alcanza el niño e identifica aquellos que no alcanza. Si se detecta algún retraso, el pediatra derivará a la familia a un neuropediatra si se observa un retraso inusual.
A partir de este momento, comienza el seguimiento con el neuropediatra y se exploran con mayor profundidad los temas relacionados con el desarrollo.
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