La gastritis es una de las enfermedades gastrointestinales más comunes y puede afectar a personas de distintas edades y estilos de vida. Según la alcaldía de São Paulo, cerca del 50% de la población brasileña padece gastritis, a menudo sin saberlo, ya que los síntomas no siempre son evidentes. Aun así, si no se diagnostica y trata adecuadamente, la enfermedad puede progresar y afectar la calidad de vida.
En este artículo, comprenderá qué es la gastritis, cuáles son sus causas y la importancia del tratamiento continuo de la enfermedad.
¿Qué es la gastritis?
La gastritis se define como una inflamación aguda o crónica de la mucosa gástrica. Esta inflamación puede provocar dolor intenso, acidez y sensación de ardor. Además, el paciente también puede experimentar pérdida de apetito, náuseas y vómitos.
La gastritis puede manifestarse de diferentes formas, clasificadas como erosivas y no erosivas, según la gravedad de la lesión en la mucosa.
No erosivo
se La gastritis no erosiva caracteriza por cambios en la mucosa gástrica. Estos cambios pueden variar desde atrofia hasta transformación tisular (metaplasia). En este caso, es común y frecuente la acumulación de diversos tipos de glóbulos blancos en el estómago, lo que provoca distintos grados de inflamación, que puede afectar a todo el estómago o solo a una parte del tejido.
gastritis erosiva
se La gastritis erosiva considera una afección más grave que la gastritis no erosiva. Esto se debe a que, además de inflamación, puede provocar la corrosión de la mucosa gástrica. En este caso, puede manifestarse con sangrado o presentar pocos o ningún síntoma.
Además, la clasificación de la gastritis como aguda o crónica varía según el tipo de célula inflamatoria.
Causas y factores de riesgo de la gastritis
Las causas de la gastritis son variadas. En general, factores infecciosos, estrés emocional, lesiones, medicamentos, consumo de alcohol y trastornos del sistema inmunitario pueden provocarla. Sin embargo, las causas específicas varían según el tipo de gastritis.
En el caso de la gastritis erosiva, por ejemplo, algunos de estos factores pueden provocar la afección. Entre ellos se encuentran las bebidas alcohólicas y el estrés derivado de enfermedades o sustancias irritantes. Sin embargo, las causas más comunes son más específicas e incluyen la radiación, las infecciones bacterianas y virales, la ingestión de sustancias corrosivas y las lesiones internas, o la enfermedad de Crohn.
Por otro lado, la gastritis no erosiva suele deberse a la infección por la bacteria H. pylori. Si no se detecta a tiempo, esta bacteria puede agravar la gastritis no erosiva y convertirla en gastritis erosiva. La infección también puede provocar úlceras pépticas y ciertos tipos de cáncer de estómago.
¿Cómo se diagnostica y se trata la gastritis?
La gastritis suele ser asintomática. Sin embargo, puede manifestarse con dolor, malestar, náuseas o vómitos y problemas digestivos. La intensidad y la variedad de los síntomas también dependen del tipo de gastritis.
Además de los síntomas, para confirmar el diagnóstico, el médico debe solicitar una endoscopia para investigar más a fondo el asunto. Durante la exploración, el médico analiza imágenes para examinar el estómago y parte del intestino delgado. En algunos casos, también puede ser necesaria una biopsia de la mucosa gástrica.
Una vez confirmado el diagnóstico, el médico inicia el tratamiento con medicamentos que reducen o inhiben la producción de ácido, además de aconsejar sobre cambios en la rutina y los hábitos alimenticios. Si la afección es infecciosa, también son necesarios antibióticos para tratar la infección. En casos más graves, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para extirpar parte del estómago.
La importancia del seguimiento médico
Aunque la gastritis es una afección común, no debe subestimarse. Si no se diagnostica y trata adecuadamente, puede derivar en afecciones más graves, como úlceras, hemorragias e incluso enfermedades más complejas del tracto gastrointestinal. Por lo tanto, ante síntomas persistentes o recurrentes, el paciente debe buscar atención médica especializada. Con un diagnóstico correcto, un tratamiento apropiado y cambios en el estilo de vida, es posible controlar la inflamación, aliviar los síntomas y preservar la salud estomacal a largo plazo.
Además, el seguimiento médico continuo es fundamental para garantizar la eficacia del tratamiento y prevenir la recurrencia de la gastritis. El gastroenterólogo puede ajustar la medicación, controlar la respuesta del organismo e identificar posibles complicaciones de forma temprana, especialmente en casos crónicos o asociados a la H. pylori.
Las revisiones médicas periódicas también permiten recibir orientación sobre cambios en el estilo de vida y los hábitos alimenticios. Estos factores influyen directamente en la progresión de la enfermedad y contribuyen a mantener una buena salud gastrointestinal a largo plazo.