Durante la infancia, es fundamental que los niños se sometan a evaluaciones médicas y que especialistas supervisen su desarrollo. Esta supervisión incluye la evaluación de la producción de la hormona del crecimiento (GH), ya que una deficiencia de esta hormona puede afectar directamente el crecimiento infantil.
Esta evaluación se realiza comparando la estatura durante un período de un año. Según la tabla de crecimiento que utilizan los médicos para controlar el desarrollo infantil, un crecimiento promedio dentro del rango normal se considera:
- 25 centímetros por año, desde el nacimiento hasta el año de edad;
- 12,5 centímetros por año – entre 1 y 3 años de edad;
- De 5 a 6 centímetros por año, desde los 3 años hasta la pubertad.
Esta gráfica de crecimiento sirve como guía durante la evaluación del desarrollo infantil. Sin embargo, los profesionales no deben interpretarla de forma rígida, ya que el crecimiento no es lineal y puede variar según factores como el sexo, la genética y las condiciones de salud. La principal preocupación surge cuando el crecimiento se desvía significativamente del rango esperado, lo que puede indicar problemas de desarrollo como una baja producción hormonal u otras afecciones clínicas asociadas.
En este artículo, comprenderás qué es la deficiencia de la hormona del crecimiento, cuáles son sus causas y cómo funciona el tratamiento.
¿Qué es la deficiencia de la hormona del crecimiento?
La deficiencia de la hormona del crecimiento se produce cuando la glándula pituitaria produce cantidades insuficientes de esta hormona (GH). Esta afección afecta principalmente al crecimiento y la estatura, y puede provocar un crecimiento insuficiente o una estatura baja, también conocida como enanismo.
La baja estatura se define como una altura inferior al percentil 3 para la edad del niño, según las tablas de crecimiento estandarizadas. Sin embargo, la baja estatura no necesariamente indica una deficiencia de la hormona del crecimiento. En algunos casos, puede estar relacionada con factores genéticos, una nutrición deficiente o enfermedades crónicas que afectan órganos como los riñones, la tiroides y el corazón.
Sin embargo, las alteraciones en la producción de la hormona del crecimiento pueden provocar signos como un crecimiento anormalmente lento, desproporción en las extremidades, retraso en el inicio de la pubertad y cambios en los rasgos faciales.
Causas de la deficiencia de la hormona del crecimiento
En la mayoría de los casos, no se identifica la causa de la deficiencia de la hormona del crecimiento. Sin embargo, en algunas situaciones, puede estar asociada con trastornos congénitos, defectos genéticos, tumores o infecciones cerebrales como la meningitis. Además, la deficiencia también puede ser consecuencia de un caso previo de histiocitosis, un trastorno caracterizado por la proliferación anormal de células que puede afectar a diferentes órganos, como los pulmones, y provocar la formación de tejido cicatricial.
Independientemente de la causa, una deficiencia en la producción de GH por la glándula pituitaria también puede estar asociada con una deficiencia en la producción de otras hormonas pituitarias, como la hormona estimulante de la tiroides (TSH), la hormona adrenocorticotrópica (ACTH), entre otras.
Señales de advertencia
Los signos y síntomas de la deficiencia de la hormona del crecimiento varían según varios factores, como la edad del niño y la causa del trastorno.
Los niños con una producción insuficiente de esta hormona suelen presentar tasas de crecimiento reducidas. En condiciones normales, el crecimiento infantil promedio es de aproximadamente 6 centímetros por año hasta los 4 años. Después de este período, la tasa disminuye a aproximadamente 5 centímetros por año entre los 4 y los 8 años, y a unos 4 centímetros por año en los años posteriores, especialmente durante la pubertad.
Además, un niño con deficiencia de hormona del crecimiento puede presentar otras anomalías según la causa de la deficiencia. Por ejemplo, los recién nacidos con baja producción de hormona del crecimiento también pueden tener niveles bajos de azúcar en sangre.
Diagnóstico y tratamiento de la deficiencia de la hormona del crecimiento
En primer lugar, es importante recordar que, especialmente durante la infancia, el crecimiento no se produce de forma totalmente lineal. Por lo tanto, pequeñas variaciones en la tasa de crecimiento no indican necesariamente una afección relacionada con un trastorno de la hormona del crecimiento.
Por lo tanto, el profesional debe basar el diagnóstico de deficiencia de GH en una evaluación exhaustiva. Esta evaluación incluye exámenes físicos detallados, análisis de laboratorio específicos y estudios de imagen. Además, el equipo médico evalúa los antecedentes del niño y la presencia de cualquier afección preexistente que pueda interferir con la producción o la acción de esta hormona.
Cuando se confirma la deficiencia de la hormona del crecimiento, el tratamiento consiste en la administración de hormona del crecimiento y, en ocasiones, de otras hormonas asociadas. Esta administración se realiza mediante inyecciones diarias o semanales y suele mantenerse hasta que el niño alcanza una estatura adecuada para su edad y contexto clínico.
Sin embargo, el tratamiento puede interrumpirse si no se observa una respuesta satisfactoria. Generalmente, se espera que el niño crezca al menos 2,5 centímetros durante el primer año de tratamiento, y en muchos casos, el crecimiento puede alcanzar hasta 12 centímetros en el mismo periodo. Además, la terapia de reemplazo hormonal solo es efectiva si se inicia antes del cierre de las placas de crecimiento óseo.
Por lo general, los niños no experimentan efectos secundarios con la terapia de reemplazo hormonal. En algunos casos, puede presentarse una leve hinchazón en las extremidades, que suele desaparecer rápidamente. Sin embargo, en raras ocasiones, pueden surgir efectos adversos más graves, como un aumento de la presión intracraneal o dolor de rodilla y cadera asociado a cambios en el fémur proximal. En estos casos, es fundamental una evaluación médica inmediata.
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