En los últimos años, el debate en torno a los trastornos alimentarios ha ido cobrando cada vez más importancia en las redes sociales, planteando interrogantes sobre los límites de la búsqueda del "cuerpo perfecto" y sobre los hábitos alimentarios que pueden indicar un problema.
Según el Ministerio de Salud, en 2022 se estimó que alrededor de 15 millones de personas en Brasil padecían algún tipo de trastorno alimentario, incluyendo anorexia, bulimia, trastorno por atracón y otras afecciones relacionadas. La agencia también destaca que, según los expertos, los trastornos alimentarios se encuentran entre los trastornos mentales con mayor tasa de mortalidad, lo que subraya la gravedad y la urgencia de abordar estos casos.
En este artículo, comprenderá qué son los trastornos alimentarios, cómo se manifiestan y cuáles deberían ser las pautas de tratamiento adecuadas. Además, a lo largo del texto, incluimos aclaraciones del Dr. Celso García, psiquiatra y coordinador del posgrado en Psiquiatría del Hospital São Leopoldo Mandic, que aportan una perspectiva clínica y especializada sobre el tema.
¿Qué son los trastornos alimentarios?
Por definición, los trastornos de la alimentación implican una alteración persistente que afecta el acto de comer o las conductas relacionadas con la alimentación. Esto conlleva alteraciones en el consumo o la absorción de alimentos y perjudica significativamente la salud física, así como el funcionamiento psicosocial del paciente. Entre los trastornos de la alimentación más conocidos, podemos mencionar:
Anorexia nerviosa
La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario caracterizado por una búsqueda obsesiva de la delgadez. Esta búsqueda se acompaña de una imagen corporal distorsionada, un miedo extremo a engordar y una ingesta alimentaria restringida. Además, la afección puede incluir o no episodios de vómitos autoinducidos.
Como consecuencia, se produce una reducción significativa del peso corporal, que puede alcanzar niveles peligrosos y comprometer seriamente la salud física y mental.
Bulimia nerviosa
Por otro lado, la bulimia nerviosa se caracteriza por episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias inapropiadas, como el vómito autoinducido, el uso de laxantes o diuréticos, el ayuno y la actividad física excesiva.
Atracones de comida
El trastorno por atracones se caracteriza por episodios de consumo excesivo de alimentos acompañados de una sensación de pérdida de control. A diferencia de la bulimia, estos episodios no van seguidos de conductas compensatorias.
Causas y factores de riesgo de los trastornos alimentarios
Las causas de los trastornos alimentarios son variadas y pueden incluir factores familiares, influencias sociales y presiones relacionadas con la imagen corporal. Según los manuales de MSD, los factores genéticos también pueden influir en la predisposición a la anorexia nerviosa.
En este contexto, la incidencia de trastornos alimentarios tiende a ser mayor en mujeres, especialmente durante la adolescencia, ya que son más vulnerables a la anorexia y la bulimia nerviosa, por ejemplo. Además, la incidencia también es alta si se consideran los casos de personas que no se identifican como heterosexuales o que se identifican con un género diferente al que se les asignó al nacer.
En medio del debate sobre la incidencia y la propagación de los trastornos alimentarios, centrado principalmente en la idealización de la delgadez, surge la discusión sobre los medicamentos cuyos efectos secundarios incluyen la pérdida de peso. En los últimos años, los supresores del apetito se han popularizado en las redes sociales por su potencial para adelgazar. Estos medicamentos han llegado a ser conocidos popularmente como "bolígrafos adelgazantes".
Si bien los médicos coinciden en que estos medicamentos ayudan a perder peso al reducir el apetito, también advierten sobre los riesgos de su uso indiscriminado. Según información publicada por G1, su uso sin supervisión médica puede provocar caída del cabello, deficiencias vitamínicas, pérdida de masa muscular y, en casos más graves, desnutrición.
Según un artículo de G1 News, el investigador de la USP, Thamires Capello, señala que el 45% de las compras de los famosos "bolígrafos adelgazantes" se realizaron sin receta médica. Además, el 73% de estas compras se realizaron sin ningún antecedente de supervisión médica, y más de la mitad tenían como objetivo perder peso.
“Uno de los síntomas más característicos de la anorexia y la bulimia nerviosa es la búsqueda de métodos para adelgazar en pacientes que no lo necesitan. Anteriormente se utilizaban anfetaminas, pero hoy en día también se emplean medicamentos tradicionalmente utilizados para tratar la diabetes y la obesidad, que provocan pérdida de peso. Podemos considerar estos medicamentos como ‘factores de mantenimiento’ del trastorno alimentario, aunque no son los únicos”, explica el Dr. Celso García.
«En el trastorno por atracones, la gran mayoría de los pacientes tienen sobrepeso, obesidad o han aumentado de peso. En estos casos, es posible que se les haya recomendado el uso de estos medicamentos, lo que requiere un análisis más cuidadoso de las contraindicaciones», añadió.
Otro artículo de G1 señala que, en junio de 2025, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) aprobó el fármaco Mounjaro (tirzepatida), conocido como la "pluma adelgazante", para el tratamiento de la obesidad. La aprobación contempla el uso del fármaco siempre que la obesidad presente al menos una comorbilidad.
Tratamiento y prevención de los trastornos alimentarios
El tratamiento de los trastornos alimentarios es interdisciplinario e incluye el seguimiento con un nutricionista, un psicólogo, un psiquiatra y otros profesionales especializados en la distorsión de la imagen corporal. Cada uno trabaja en una dimensión específica de la atención, lo que garantiza un apoyo integral al paciente.
Además, es fundamental iniciar el tratamiento precozmente, en cuanto aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad. Esto evita que la afección empeore y derive en manifestaciones físicas más graves y complicaciones asociadas.
La anorexia nerviosa, cuando se trata de forma temprana y correcta, tiene un pronóstico muy favorable, alcanzando una tasa de remisión de casi el 80%. Lo mismo ocurre con la bulimia. Sin tratamiento, el mayor riesgo es que estos pacientes desarrollen una enfermedad crónica, con graves complicaciones físicas que pueden provocar la muerte o, dada la cronicidad de la enfermedad, la pérdida de autonomía y la dependencia de otros.
Durante la entrevista, el Dr. Celso destacó que, si bien la tasa de remisión de la enfermedad es alta, las recaídas siguen siendo posibles. Por lo tanto, recalcó que ante el primer síntoma, el paciente debe consultar a su psiquiatra para una reevaluación.
¿Cuándo debes buscar ayuda?
En el caso de la anorexia nerviosa, por ejemplo, la paciente es incapaz de reconocer que padece un trastorno alimentario. Esto se debe a una distorsión en la percepción de su propia imagen corporal. La paciente se ve a sí misma con un cuerpo que no se corresponde con la realidad y no comprende la gravedad de su condición.
Según el Dr. Celso García, en el caso de la anorexia y la bulimia nerviosa, los signos más comunes incluyen restricción alimentaria, obsesión por bajar de peso y ejercicio excesivo, entre otros. En estos casos, es frecuente que la familia pueda identificar cambios en los hábitos alimenticios. Estos incluyen intentos de comer lejos de los demás, repetir que comerán más tarde o afirmar que ya han comido.
En el trastorno por atracón, el síntoma principal se relaciona con episodios recurrentes de ingesta excesiva de alimentos. Durante estos episodios, el paciente pierde el control sobre la comida y consume grandes cantidades en poco tiempo. Posteriormente, es común experimentar una intensa sensación de culpa por no haber podido controlarse. A diferencia de la anorexia y la bulimia nerviosa, en la gran mayoría de los casos el propio paciente reconoce que existe un problema.
Es importante que, al observar estos signos, la familia o el propio paciente busquen ayuda profesional para identificar la existencia de un trastorno y comenzar el tratamiento lo antes posible.
“El diagnóstico de los trastornos mentales se basa en la historia clínica psiquiátrica y en una entrevista con el paciente y su familia. No existe una única prueba que defina el diagnóstico de anorexia o bulimia. Por el contrario, en la mayoría de los casos, los análisis de laboratorio de estos pacientes dan resultados normales. Por lo tanto, es necesario seguir los criterios de evaluación de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), pero la información básica debe provenir de la entrevista”, explica el médico.
El papel de la psiquiatría en el tratamiento de los trastornos alimentarios
Según el Dr. Celso García, la participación de un psiquiatra es fundamental cuando el paciente, además del trastorno alimentario, presenta antecedentes de otras enfermedades psiquiátricas asociadas, como depresión, ansiedad o trastornos de la personalidad, por ejemplo. La intervención de este especialista también es indispensable en los casos más graves de trastornos alimentarios.
En general, el psiquiatra es responsable de coordinar el tratamiento, facilitando la integración y la armonización del trabajo de todos los profesionales implicados. Además, cuando es necesario, orienta el tratamiento farmacológico y colabora con el equipo interdisciplinario para garantizar que el paciente y su familia reciban la mejor atención posible.