El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una afección que afecta a millones de personas en todo el mundo. Según la Asociación Brasileña para el Déficit de Atención (ABDA), el número de casos de TDAH varía entre el 5% y el 8% a nivel mundial.
A pesar de su alta prevalencia, la popularización del tema fuera del ámbito clínico ha dado lugar a interpretaciones superficiales de los síntomas. Por ejemplo, las dificultades de concentración, la procrastinación o la inquietud se asocian frecuentemente con el TDAH sin una evaluación adecuada, lo que subraya la importancia de un diagnóstico profesional exhaustivo.
En este artículo, comprenderás qué es el TDAH, cuáles son sus principales síntomas, cómo se diagnostica y cuáles son los enfoques terapéuticos más adecuados.
¿Qué es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)?
Durante mucho tiempo, el TDAH se interpretó como un problema exclusivamente conductual, sobre todo porque los niños con este trastorno suelen mostrar inquietud excesiva, impulsividad y dificultad para seguir reglas. Sin embargo, actualmente, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se clasifica como un trastorno del neurodesarrolloque puede manifestarse desde el nacimiento o en los primeros años de vida.
Este trastorno se caracteriza por un patrón persistente de falta de atención, inquietud e impulsividad, generalmente más frecuente en niños. El TDAH se asocia con dificultades en funciones cognitivas esenciales, en particular la atención sostenida, la memoria de trabajo, la organización, la planificación y el control emocional: habilidades fundamentales para el aprendizaje, la interacción social y el desempeño en las actividades cotidianas.
El TDAH puede manifestarse en tres presentaciones clínicas:
- Falta de atención predominante;
- Hiperactividad/impulsividad predominante;
- Presentación combinada.
Signos y síntomas del TDAH
El TDAH suele manifestarse en la infancia, y los primeros signos generalmente se detectan antes de los 12 años, aunque inicialmente no siempre interfiere significativamente con el rendimiento académico.
Los síntomas más comunes incluyen:
- Falta de atención: se manifiesta principalmente en tareas que requieren atención constante, vigilancia prolongada o una respuesta rápida.
- Impulsividad: se caracteriza por decisiones y acciones apresuradas, a menudo con consecuencias negativas.
- Hiperactividad: implica actividad motora excesiva, dificultad para permanecer quieto, agitación constante e inquietud.
Actualmente, se estima que entre el 20 % y el 60 % de los niños con TDAH presentan dificultades de aprendizaje. Su historial de comportamiento puede indicar baja tolerancia a la frustración, dificultad para afrontar desacuerdos, comportamiento obstinado o agresivo, dificultades en las habilidades sociales, problemas en las relaciones interpersonales, trastornos del sueño, ansiedad, disforia, depresión e indecisión.
Síntomas en adultos
Aunque el TDAH comienza en la infancia, es posible que el trastorno no se identifique hasta la adolescencia o la edad adulta. En estos casos, los síntomas tienden a manifestarse de forma diferente, pero siguen afectando la vida diaria y las relaciones interpersonales.
Entre los síntomas más comunes en adultos se encuentran:
- Dificultad para concentrarse;
- Dificultad para completar las tareas;
- Inquietud;
- Cambios de humor e impaciencia;
- Dificultad para mantener relaciones.
¿Cómo se diagnostica el TDAH?
El diagnóstico del TDAH es esencialmente clínico y se rige por los criterios establecidos en la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Estos criterios consideran la cantidad, la frecuencia y la gravedad de los síntomas, requiriendo la presencia de seis o más signos de falta de atención, hiperactividad o impulsividad.
La detección temprana de estos signos no siempre es sencilla. Esto se debe a que comportamientos como la falta de atención son comunes en la infancia y, a menudo, no generan preocupación inmediata en los padres o tutores. Por lo tanto, los signos del trastorno tienden a percibirse con mayor claridad solo cuando comienzan a interferir significativamente en el rendimiento escolar del niño.
Además, no existen pruebas de laboratorio ni pruebas de imagen capaces de confirmar el diagnóstico, lo que hace que la evaluación clínica especializada sea aún más importante.
Tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad
El tratamiento para el TDAH debe ser individualizado, teniendo en cuenta la edad del paciente, la gravedad de los síntomas y el impacto del trastorno en su vida diaria. En general, los enfoques incluyen:
- terapia conductual;
- Intervenciones educativas;
- Tratamiento farmacológico, cuando esté indicado.
La terapia es uno de los pilares del tratamiento, especialmente en niños en edad preescolar. En niños mayores, adolescentes y adultos, el médico puede complementar la terapia conductual con medicamentos, que pueden ser estimulantes o no estimulantes, según su evaluación.
Cuando se realiza correctamente, el tratamiento contribuye a mejoras significativas en el bienestar físico y emocional, promoviendo una mayor autonomía, un mejor rendimiento académico y profesional, y relaciones sociales más saludables a lo largo de la vida.